martes, 16 de agosto de 2016

Recorriendo la Costa Brava en verano

Las vacaciones en Costa Brava las hemos disfrutado muchísimo. Con alojamiento en Empuria, Roses y Tossa de Mar en las tres semanas hemos podido recorrer muchos de los rincones que se esconden en esta parte de Cataluña.






Empuriabrava. De los tres alojamientos que elegimos para explorar la costa brava, el primero fue Empuriabrava. Como ubicación esta muy bien ya que desde aquí tienes a mano alguna de las principales visitas pero como pueblo para alojarse no nos pareció de las mejores elecciones, salvo que lo hagas con un barco alquilado y en uno de las casas que da a los canales.
Sí que ofrece multitud de actividades a realizar. La primera que habíamos reservado ya desde Madrid, fue el túnel el viento. La empresa que lo realiza, Windoor, tiene su sede en el aeródromo, donde además también puedes hacer salto en tándem.



La experiencia del túnel del viento está bien, aunque no es algo que te enganche. Resulta muy difícil mantenerte en equilibrio, y estas más pendiente de no venirte abajo y poder mantenerte que de disfrutar los pocos minutos contratados. Sí me impresionó ver al final la exhibición del monitor y de lo que se puede hacer cuando uno ya es profesional. Una pasada!!.
Este es uno de los pocos sitios donde se puede practicar, fue el primero en España y recientemente se ha abierto otro túnel del viento en Madrid.

Al lado del edifico donde haces el túnel del viento hay un chiringuito tipo surfista muy bien montado donde merece la pena tomarse una refrigerio para comentar la experiencia. El espacio tiene algunas actividades para los peques como un pequeño castillo hinchable y una pista de surf donde la gente se anima a practicarlo y donde al resto nos tiene entretenidos viendo la dificultad de ponerse de pie sobre la tabla y mantener el equilibrio.




En materia de deportes acuático también tienes variedad, nosotros optamos por el alquiler de una barca (40€/1h), sin necesidad de licencia, lo puede conducir cualquiera. Esto te permite ver la parte de Empuria que tan peculiar hace esta ciudad y que desde coche o andando es difícil. Y es que Empuria es una de las ciudades portuarias más grandes de Europa, multitud de canales donde se accede en barca a las casas, algunas de ellas de auténtico lujo, pero estas son la minoría. Todo este entramado de canales se comunica con el mar, por uno de los accesos del mar, donde en días de buen tiempo se puede ver el tránsito de barcos saliendo a pasar el dia al mar (parece la m30….). Con la experiencia del barco los peques se lo pasaron genial.

La parte del casco antiguo se encuentra a unos km y es necesario coger el coche pero merece la pena un paseo. Especialmente por la noche tiene bastante oferta de restaurantes con terracitas y en nuestra ocasión habían montado en la plaza de la iglesia un pequeño escenario con una banda que nos amenizó de forma muy agradable el momento después de la cena. De esos momentos chulos de las vacas donde uno ya se le empieza a relajar el cuerpo.
Visitas desde Empuria:
-          Figueras, visita obligada por el museo de Dali. Una primera toma de contacto con el artista donde descubres mucho de personalidad tan controvertida y lo prolifero de su arte. Eso sí, alguna de sus obras mas conocidas no las encontraras aquí.
La ciudad es bastante grande y tiene una parte comercial peatonal para dar un paseo.



-          Aprovechando un par de días de tramontana que tuvimos visitamos pueblos del interior: Besalú y Santa Pau. Besalú es un pequeño pueblo muy monumental que te sorprende encontrar pero que esta ya muy orientado al turismo con multitud de tiendecitas y restaurantes. Santa Pau, mucho menos comercial y con algo menos de monumentalidad merece también la pena visitar. Es un pueblo muy bonito situado en media de parque natural, rodeado de verde (incluso en verano) y desde donde parte multitud de senderos para visitar los múltiples volcanes que se encuentran en esta zona ya que estamos dentro de la Garrotxa (parque volcánico).




-          Hacia el Sur. Tomamos el coche hacia San Pere el Pescador con el coche atravesamos el pueblo y nos dirigimos a una de las playas. Toda la costa cercana al pueblo hasta cerca de San Martin de Ampuries se unen varias playas naturales si endificacion cercana, con muchos camping a pie de playa e ideales por el viento y oleaje para practicar deportes como kitesurf.

Antes de llegar a L’escala paramos en San Martin de Ampuries. Donde están las ruinas romanas, aunque nosotros estuvimos visitando el pueblo. Es muy muy pequeño, sin apenas tiendas o servicios pero con mucho encanto. Tiene su propia playa y un paseo que debe de comunicar con L’escala.
L’escala junto con Estartic son pueblos muy muy turísticos de tamaño bastante grandecito. No nos pareció especialmente ninguno de los dos con demasiado encanto. L’Escala, estaba muy lleno de familias con bicicletas, ya que hay buen camino que conecta por la costa con los pueblos de alrededor por lo que como punto de referencia para hacer recorridos en bici está bien.

Roses. La segunda semana de vacaciones la pasamos aquí. Aunque el turismo en este zona es diferente (hay algo menos de turismo francés), sigue siendo una zona de turismo bastante masivo. La playa es muy buena, tiene un largo paseo marítimo, un agradable puerto marítimo y calles peatonales para pasear con multitud de tiendas. Y todo el pueblo con mucha ambientación especialmente por la noche.


Desde Roses hay varias visitas muy interesantes:

-          Portlligat, es el pueblo donde esta la casa museo de Dali, que merece la pena visitar, el pueblo es mínimo pero la estampa de la cala con los barcos es bien bonita. La visita a la casa la hicimos por la tarde habiendo reservado por internet previamente las entradas. De aquí fuimos al cap de creus a ver el atardecer. Hay desde la cafetería de al lado del faro unas visas estupendas al atardecer. Y por último cenamos en Cadaques, que nos pareció muy bonito. La playa No muy buena pero el pueblo precioso aunque no pudimos dedicar suficiente tiempo para visitarlo porque llegamos justo para cenar.






-          Cala montjoi. Esta es la cala donde estaba instalado el Restaurante el Bullo de Ferrán Adriá. La cala nos decepcionó mucho. Solo hay un camping a pie de playa pero está bastante descuidada y llena de guijarros. Alrededor hay bastantes calas, pero de acceso algo complicado para ver con niños, así que para ver la panorámica es mejor coger un barquito desde Roses. Hay diferentes opciones algunas con parada para baño, y con fondo submarino para ver los peces. Esta excursión está bien pero no nos pareció imprescindible.


-          Otra opción para moverse en esta zona de calas y tener otra panorámica es tomar el trenecito turístico de Roses. No es el trenecito típico de otras ciudades porque la maquina es tipo tractor y se mete por caminos que otros coches no pueden acceder. Tienen diferentes circuitos según duraciones.
-          Otra visita de tarde que hay que realizar es la del monasterio Sant Pere de Rodes por la tarde y cena en el pueblo La Selva de Mar.



Tossa de Mar. La tercera semana nos fuimos a Tossa a un hotelillo muy bien situado y muy recomendado para una visita a esta ciudad. (Hotel de Sant March).






Tossa aun teniendo mucho turismo es un pueblo muy atractivo por la parte amurallada que tiene. Pasear por el interior es de lo más recomendado.
Respecto a las playas la principal no nos gustó mucho, en esta zona la área no es fina si no que más bien son piedras pero en esta playa en concreto entran y salen barcos constantemente que recorren la costa. Sin embargo en la parte de atrás amurallada hay una calita muy agradable y con multitud de peces, ideal para hacer snorkelling. Tambien hay otra playa en el lado opuesto al castillo donde también hay un buen snorkelling. De hecho en esta playa hay una escuela de buce. Sin embargo es necesario escarpines porque las piedras son mas incomodas.
Es en esta playa además hay un chiringuito perfecto para tomar algo después de cenar. Las vistas son estupendas y los peques se divierten en la playa mientras tu puedes relajarte un ratito tomando algo.

Para comer en Tossa, repetimos varias veces en el restaurante Minerva. Un sitio con mucha calidad en la materia prima y cocinado sin complicaciones pero todo riquísimo.
Desde Tossa las visitas que hicimos, fue a Blanes porque había un concurso de fuegos articificiales, pero no nos gustó (demasiado grande y la peazo verbena que habían montado en el paseo marítimo tampoco ayudaba), y a la zona de Begur.
La zona de Begur nos gustó mucho, y fue una pena no haber empleado una de las semanas para alojarnos aquí y recorrer toda la zona con más calma, ya que las carreteras no son demasiado cómodas y desde Tossa se nos hacía lejos.
Comimos en Begur que nos gustó mucho, bajamos a playa de Aiguablava, pero imposible aparcar. Tiene un aparcamiento mini, y esta llenísimo. Nos recomendaron el pueblo y la playa de Tamariu que nos gustó muchísimo, y la todavía nos gustó más Calella de Palafruguell. Esta zona parece mucho menos masificada y tiene mil calitas que recorrer.

En el trayecto, entre Roses y Tossa, visitamos Girona, y es una visita que recomendamos altamente. Un ciudad con muchas cosas que visitar, un paseo por la muralla que se mantiene en perfecto estado, la catedral o la zona peatonal que recorre el centro resulta de lo mas agradable.




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