martes, 12 de agosto de 2014

Diario viaje por Cerdeña (Marzo 2010)


Este el recorrido que hicimos por la isla de Cerdeña, lo que visitamos lo que comimos, lo que hicimos.....









20/03, sábado: Madrid – Alguero
Llegamos en taxi a Barajas a las 06:15, como de costumbre un par de horas antes de la hora de salida. Apenas hay gente en las taquillas de Ryanair y facturamos sin incidencia a pesar de ser la 1º vez con esta aerolínea (billete impreso, maletas ajustadas a los 15 kgs, bulto de mano…).Desayunamos un sándwich en la puerta de embarque y salimos puntualmente a las 8;40 acompañados de un ruidoso grupo de chavales italianos que sin embargo no se hacen notar durante el vuelo.
La 1º experiencia en el aeropuerto es complicada la agencia de alquiler de coches dice que nuestra reserva está cancelada y claramente se debe a un error que la web dio cuando  Sergio hizo la reserva. Cardelmar no tiene horario de atención al cliente en todo el fin de semana y como tampoco contestan los e-mails, a la hora nos decidimos a llevarnos un coche por un par de días confiando en que el lunes todo se solucionará.
Al hotel agriturismo Vessus se llega en 15 minutos desde el aeropuerto y nos impresiona su aristocrática puerta que da lugar a un largo pasillo rodeado de olivos. Es un complejo de casas rurales con piscina gestionado por un alegre cincuentón que nos da la bienvenida entre sonrisas y aspavientos muy italianos. En temporada baja no dan comidas así que nos vamos inmediatamente a comer a un restaurante que nos recomienda: el pesce di oro. La carta ya nos indica que nos vamos a encontrar; mucha pasta y pizza y un poco de carne y pescado, donde los calamares fritos tienen un lugar privilegiado: Nos apretamos un menú turístico (spaghetis con almejas y calamares) y unos fetullicini con lo que creemos es salsa de ostras. Los 45€ de cuenta nos dejan claro que nos vamos a dejar el presupuesto en comidas.
Para bajar la comida, nos damos un paseo por el casco antiguo de Alghero, una ciudadela amurallada y vigilada por torres que dan la mar que recuerda a una suerte de Druvobnik de tercera regional. Nos sentimos solidarios y firmamos para que no cierren una escuela de artes y miramos tiendas de moda juvenil a precios desorbitados. Volvemos al hotel para dormir una larga siesta, ducharnos y volver al centro de Alghero que, al ser sábado noche, está repleto de viandantes. Buscando aparcamiento, fichamos un super en el que compramos fruta y agua: la dependienta se equivoca y nos cobra un 1,5€, algo que no nos molestamos en corregir por eso de que el italiano puede resultar más incómodo que el inglés.
La vida y la iluminación hace que gane bastante por la noche y apetece dar vueltas valorando restaurantes y descubriendo plazas iluminadas por lámparas enfundadas en capuchas rojas. Cenamos en un abarrotado restaurante llamado el Veggio Mulino unas pizzas muy auténticas y seguimos paseando hasta que, cansados, cogemos el coche y nos vamos para casa.
21/03, domingo: Alguero
Nos despertamos a las 9:00 y desayunamos en el señorial comedor del hotel, llenos de muebles con solera, pinturas y detalles rurales pero de calidad. Algo de salado (chorizo y queso), dulce (tarta de queso, bizcochos), fruta y yogur y nos vamos para visitar la gruta de Neptuno, algo que compartimos con el dueño al que le suena que está cerrada. Lo contrastamos con una agencia de cruceros en Alghero y decidimos ir a Bosa, un pueblo a 50 kms al sur y cuya carretera panorámica está recomendada en guías y foros.
De camino tomamos uno de los desvíos que salen hacia la zona de playa y aparcamos en lo que parece ser como un área de recreo donde varias familias pasan el día de domingo. En su mayoría cerca de la orilla del mar, cogiendo erizos del mar de la orilla y comiéndoselos directamente en el momento.
El paisaje es muy original porque si bien no es una playa como la conocemos, son como varias rocas que se entran en el mar y que en la orilla tienen una forma muy curiosa por el efecto de la erosión que ha causado el mar. Parece que estamos sobre un paisaje lunar.
En temporada alta se ve que incluso abren una especie de chiringuito/bar /restaurante de playa, pero que ahora cerrado no tiene muy buen aspecto.
Damos una vuelta por las praderas verdes e incluso subimos a una especia de torreon desde donde se divisa toda la costa. Un paisaje muy bonito.
Continuamos hasta Bosa a donde llegamos justo para la hora de la comida. Aquí los restaurantes italianos (sobra lo de italianos porque no hay de otro tipo) abren de 13:00 a 14:00, y si le sumas que no hay mucha afluencia en esta época del año, no te puedes despistar mucho.
No obstante, antes de buscar donde comer, subimos a la fortaleza que domina la ciudad desde una montaña, sin llegar a entrar dentro. Aun así desde lo alto se contemplan unas vistas muy buenas de la ciudad, atravesada por el rio.
Volvemos al centro de la ciudad, a lo que es la parte de barrio antiguo, donde las calles peatonales por su puesto por lo estrechas que son parecen un pequeño laberinto. Esta zona nos pareció un poco descuidada y sucia. Las casas que deberían de llamar la atención por los diferentes colores de sus fachadas, están un poco abandonadas.
Tomaos la calle San Ignacio (detrás de la iglesia) guiándonos por un persistente cartel del que parece ser el único restaurante del pueblo, y si no es así por lo menos sí de esta calle (Vecchio Borgo). Por variar algo el menú, pedimos unas especies de empanadillas rellenas de carne y acompañada de unas verduras guisadas en salsa de tomate muy buena.
La comida no estaba mal, aunque no era justo lo que pensábamos que habíamos pedido. Curiosamente el camarero nos dijo que habíamos pedido comida española (no sé en qué se basaba), pero al menos habíamos dejado de lado la pasta y la pizza.
(La comida aquí es bastante reiterativa por lo que hemos visto hasta ahora. Pero tienen una mezcla rara, porque aunque todo es pasta y pizza y bueno algo de pescado depende de los sitios, luego los postres tienen influencia española y es muy normal encontrar en casi todos los sitios crema catalana, en vez del famoso tiramisú que es lo que esperábamos)
Después de comer damos un paseo por la ciudad dejando el casco antiguo pero siguiendo por la calle principal (con plazas autenticas italianas) hasta llegar a un gran puente que cruza el rio.
De aquí tomamos el coche para acercarnos a la playa de Bosa que se encuentra a 2 km, pero el sol ya no acompaña y el aspecto de la playa tampoco incita a pasear. Nos volvemos para Alghero al hotel.Siesta y ducha.
Salimos a cenar de nuevo al centro. Hoy se nota que es domingo y no tiene el ajetreo del dia anterior. Aun así el tiempo acompaña y aprovechamos para seguir recorriendo sus calles. Cenamos en una pizzería muy familiar en la calle Gilbert Ferrer. Muy básica, baratita pero muy buenas. Tomamos una pizza de salami que picaba a rabiar y una especia de bocadillo/empanada de atun que estaba de muerte. Nos volvemos al hotel.
22/03, Lunes: Alguero- Palau
Hoy es nuestro gran dia, después de todo el fin de semana sin tener noticias de Carl del mar para aclarar el tema del coche de alquiler, hoy no queda mas remedio porque a las 13:00 tenemos que devolver el que alquilamos temporalmente en el aeropuerto. Asi que desde primera hora nos ponemos a llamar, sin conseguir ningún éxito..
Despues de desayunar de nuevo estupendamente y despedirnos del dueño del “agrourismo” nos vamos para la gruta de Neptuno. Hoy el dia se ha leventado mucho mejor y hasta el sol apunta a salir….
Al llegar a la gruta, nos encontramos que esta cerrada porque están de obras, así que nos quedamos con ver desde arriba la interminable escalinata que llega hasta el nivel del mar donde se supone esta la gruta. Una pena!!, nos tuvimos que conformar con parar en uno de los miradores donde estuvimos un ratillo contemplando al solecito el mar con el sonido de las gaviotas de fondo.
De camino hacia el aeropuerto, para en una de las playitas cerca de alghero, no es gran cosa y en esta época apenas se ve la arena por los montones de algas acumuladas.
Nos vamos para el aeropuerto a devolver el coche y nos encontramos con la sorpresa de que el malentendido ya ha sido resuelto y podemos continuar el viaje así que con las mismas nos vamos para Porto Torres. La carretera una vez mas, aunque esta llena de curvas tiene un paisaje todo verde y con flores que llama la atención. Comemos nada mas llegar en el típico bar al pie de la calle principal, lo que podría ser un “menú obrero”, muy sencillito pero no esta mal (risoto y pescado y Sergio plato único de pasta con salmon o mejor salmon con pasta). EL tiramisu de postre está de coña pero Elena no puede probarlo por el rollo del queso.
En la comida nos damos cuenta que nos hemos dejado en la caja fuerte del hotel los pasaportes y el dinero así que tenemos que volver a Alguero. Aunque las distancias no son largas (40km) se echa un rato por el tipo de carretera. Asi que cambiamos los planes y ya decidimos irnos directamente a Palau en vez de visitar Castelsardo.
Llegamos a Palau sobre las 18:00 y encontramos fácilmente el Bed and Breakfast  ( Vella Vista) que esta a la entrada. La mujer de la casa, Maria, es muy agradable, aunque no entendemos nada de su italiano. La habitación (Clásica) esta muy bien, no tiene los detalles ni el encanto de Vessus pero no esta mal y en breve nos enteraremos de que es la mejor de las cuatro.
Bajamos al pueblo a cenar sobre las 20:00 y aunque no es tarde, el pueblo parce un desierto. La mayoría de las tiendas cerradas y nadie por la calle. Restaurante abierto pocos, vacios y caros. Nos decantamos por uno en la avenida principal que tiene una decoración interior a golpe de escayola imitando a una cueva. Macarrones con salmón y gnocchi a la sarda (tomate y cerdo) no están nada mal.
23/03. Martes. Costa Esmeralda
El desayuno del b&b es generoso en cantidad pero monotématico; solo dulce. Encaminamos la costa empezando por el Capo D´Orso que se caracteriza por las rocas esculpidas por el viento y en concreto por una en forma de seta. Llegamos y al igual que la Gruta de Neptuno parece cerrada pero unos guardias forestales enrollaos nos dicen que saltemos la valla sin problemas. Eso hacemos y aprovechando la ausencia total, podemos alcanzar la roca mencionada, más allá de las cuerdas de seguridad. La vista es preciosa y merece la pena el breve paseo, muy acondicionado para la high season.
Seguimos por la carretera de la costa descubriendo paisajes rurales preciosos pero tan pronto llegamos al 1er pueblo de referencia, Baja Sardinia , nos adelanta lo que vamos a encontrar en los siguientes puntos turísticos; nada. Todo está cerrada y unos pocos obreros acondicionan las zonas comerciales para la llegada de los turísticas en Semana Santa, Tampoco en Porto Cervo, máximo puerto vacacional y exponente del lujo de la zona, hay nada que ver así que seguimos recorrido comiendo en el restaurante Mamma Latína, un plato de carne mixta, unos gnochi a la sarda y un plato de verdura para los ovos. La calidad es buena y el precio ajustado para la zona (después nos enteraremos de que era una recomendación de la guía). Llegamos a las playas de referencias, Romazzino y Capriccioli que son bonitas: no tienen el encanto de Croacia pero nos permiten reposar la comida al sol acompañado de varios gatos curiosos.
Nos volvemos a Palau, merendamos unos dulces en una cafetería coqueta y estrecha y bastante saciados, cenamos en el b&b fruta.
24/03. Miércoles. Castelsardo
Después de desayunar, encaminamos hacia Santa Teresa de Gallura, con idea de ver el pueblo en el que originariamente íbamos a alojarnos y de visitar Bonigacio, capital de la vecina isla Corcega a la que pensamos acceder en ferry. Nos quedamos sorprendidos de lo caro del ferry (30€ por pax sin coche) y como hay pocos horarios de vueltas, preferimos dejarlo correr y cambiar de plan.
Decidimos ir para Castelsardo, un pueblito en la costa que nos pudimos ver a la ida por el incidente del olvido de documentación en el 1er hotel. La carretera es tan agradable como las otras pero los 80 kms se hacen un poco pesados. La llegada al pueblo presagia que es del estilo de Palau y que salvo su alojación en montaña no tiene nada especial pero pronto se desmiente esta 1ª impresión: en lo alto del pueblo se encuentra un casco antiguo amurallado con vistas espectaculares a la costa. De calles peatonales, tiene rincones escondidos en recovecos de la catedral, iglesias y otros edificios emblemáticos. Comemos en un restaurante que una familia ha improvisado en su propia casa y nos sentimos muy bien atendidos. La ensalada de marisco está espectacular pero las lasagnas no están a la altura, De postre, Sergio prueba las famosas seadas, postre típico sardo muy publicitado pero que, tras tanta pasta, no se admite muy bien pues básicamente son unos ravioli de queso dulce.
Retornamos con idea de reposar la comida en una playa e indecisos por cual visitar, tomamos el desvio a Costa Paradiso que resulta es un complejo vacional de semi-lujo tan desierto como los visitados el día anterior. Un poco defraudados, nos resistimos a irnos y tomamos un camino con pasarela que supuestamente lleva a una playa. La resignación inicial se torna en entusiasmo cuando descubrimos un paisaje rocoso salpicado de calas e incluso, de una pequeña playa de arena blanca. Elegimos unas rocas al sol y pasamos un par de horas, recordado imágenes, sonidos y colores de los atardeceres de Cerdeña solo que frustados por no poder bañarnos como nos pide el cuerpo.
Seguimos para Palau, paramos para comprar agua y visitamos una tienda de cerámicas en la que encontramos nuestro recuerdo del viaje; una escultura en terracota del busto de una mujer epañolada al modo típico del pueblo de Orgosolo. Nos vamos para el hotel y para cenar, vamos a pie a una pizzería cercana al b&b y que remata uno de los mejores días hasta el momento, La trattoria Capaccionola sirve la mejor pizza que hemos probado a un precio razonable y con una atención exquisita (lástima que el perro del dueño nos diera una bienvenida tan ruidosa).
25/03. Jueves. Isla de la Magdalena.
Con los tickets del ferry comprados el dia anterior en el puerto de Palau (lo cual te permitia beneficiarte de un descuento del 20%. Total 2 personas + coche: 25€) nos vamos directamente al puerto a embarcar.
El Ferry puntual te lleva directo a la isla de la magdalena en unos 20 minutos.
La ciudad tiene bastante ajetreo y una calle comercial y un puerto bastante grande pero fuera de esto no hay mucho más que visitar.
En la información turística nos dan un mapa y nos recomiendan la ruta panorámica, que es una carretera que recorre la isla (como máximo con paradas y todo 1 hora). La isla fuera de la ciudad apenas está habitada. Alguna urbanización de vacaciones y poco más.
El paisaje nos parece más pobre que el de Cerdeña, pero si hacemos algunas paraditas para algunas calas de agua “color esmeralda”. Lo que pasa es que como estamos fuera de temporada las playas están bastantes sucias. (Supongo que para el verano las arreglarán un poco). Comemos en la ciudad justo al lado del puerto, una ensalada de pulpo, arroz negro con calamares a la parrilla, bastante bueno y ajustado de precio entre otras cosas porque las raciones eran pequeñas. Pero estaban muy cocinadas y no nos quedamos con hambre.
Nos vamos directos para la isla de la Caprera que se comunica con la de la Magdalena por un puente. En 10 minutos estas ya en la otra isla.
La isla de la caprera es un pinar enorme donde la gente aprovecha para hacer footing y deporte. Esta sin habitar, salvo por la casa museo de Garibaldi. El revolucionario que unifico a Italia y se retiró a esta isla donde murió. La visita esta bien porque mantiene la estancias prácticamente igual que se quedaron cuando murió.
La otra opción en la isla es recorrerla en coche o pasear andando pero hacer fresquito y decidimos volver al ferry de nuevo a Palau. Volvemos al hotel a descansar, duchita y repetimos cena en el restaurante de al lado del B&B (Capaccionola) una pasta rellena de patata y una pizza de atun increíbles pero sobre todo un postre chocolotisimo que batió records(32€).
26/03. Viernes. Santa Teresa de Gallura
Hoy el día se ha levantado soleado lo malo es el viento que resulta fresco e incomodo.
A primera hora bajamos a Palau a dejar la ropa sucia en la Laudry (20euros) y a comprar algo de fruta. Nos vamos luego para Santa Teresa de Gallura que esta muy cerquita de Palau ( unos 15km), que por la carretera esta te lleva su tiempo porque esta llena de curvas y hay que ir despacio. La ciudad no tiene mucho que ver y se visita rápido. En una hora te has recorrido ya todo el centro. En el centro tiene una calita muy mona que se ve desde la Torre española, pero el viento no acompaña a bajar.
Antes de comer decidimos visitar la Playa Reina Majore que esta situada a unos 8Km a las afuera de Santa Teresa. Es una playa muy amplia pero aparte de estar bastante sucia soplaba el viento de lujo, asi que apenas estuvimos los cinco minutos de rigor para darle un vistazo y nos volvimos a Santa Teresa ya que aunque Reina Majore tiene como un complejo residencial a 1 km de la playa, por ser fuera de temporada esta todo absolutamente cerrado.
En Santa Teresa comemos en un restaurante bajando hacia el puerto turístico (La Lampara), bastante bien (un par de platos de pasta, y unas verduras a la parrilla de acompañamiento:32€). Desde aquí, como a unos 5km no llega esta una playa bastante conocida La Marmorata. La playa tiene un tamaño intermedio pero una arena muy fina y un color blanco de arena muy bonita. La duda es cómo se pondrá en verano porque muy cerca de la playa hay construidas un par de complejos de apartamentos enormes.
Nos vamos para Capo Testa. Este cabo tiene dos playas una a cada lado, una más abierta y donde sopla mas el viento y otra más recogidita que termina en un conjunto de piedras grandes en donde nos sentamos unos minutillos a tomar el sol aprovechando un momento de calma del viento.
volvemos directamente a Palau para recoger la ropa de la lavandería, y damos un paseo. Aprovechamos para merendar de nuevo algo dulce y volvernos al hotel a cenar fruta,
27/03. Sábado. Olbia
Tras el desayuno, tiramos para Olbia, una de las ciudades más grandes de la isla y cuya entrada atestada de tráfico da una mala impresión importante aunque merece la pena dedicarle un par de horas pues su casco antiguo guarda rincones dignos como la Basílica de San Simplicio en el corazón del casco viejo donde comemos en el restaurante un zuppa sarda (lasagna para pobres de pan y queso) y unos calamari fritti con verduras. Al lado, tiene una calle comercial bastante digna con boutiques de marcas caras y restaurantes de menú con precios màs módicos que los vistos en Costa Esmeralda. Un poco más alejado, hay algunas tiendas grandes de marcas propias italianas, estilo Zara en las que Sergio se queda con ganas de pillar algo.
A Elena le da bajón antes y después de comer así que volvemos al hotel sin más paradas para apretarnos una larga siesta y tras ducha, comemos en la pizzería como es tradición.
28/03. Domingo. Archazena, San Panteleo, Porto Redondo
Tras el desayuno, encaminamos a la cercana Archazena para visitar los restos archeológicos de la Tumba del gigante y el Nuraghe (esta 2ª, 3,5€), echarle un vistazo a un casco antiguo algo más coqueto que Palau pero significativamente más pequeño y a la roca en forma de seta, totalmente prescindible.
De ahí vamos a San Pantaleo que tiene poco que ver salvo el propio entorno montañoso en el que está ubicado y quizá la plaza rodeada de casas bajas con un par de cafés y comemos en Restaurante Da Nico, bastante caro (33€) para unos spaghetti con botarga (caviar pez seco) y mejillones y unos penne sin salmón.
Seguimos para Porto Redondo que resulta ser un puerto bastante más atractivo que Porto Cervo solo que con menos fama aunque igualmente deshabitado.
Volvemos al hotel para hacer las maletas, comer por última vez en nuestra restaurante favorito alegrándonos que tienen más clientes de lo habitual.
29/03. lunes. Palau  - San Teodoro – Cala Gonone
Madrugamos un poco más de lo habitual para llegar a Cala Gonone a la hora de la comida y visitar antes el pueblo costero de San Teodoro, muy coqueto y turístico aunque sin playa a la vista. Una vez dejada la autopista, la carretera que adentra al Golfo de Orisei es más bónita si cabe que las de Gallura y dejamos estampas increíbles de vacas pastando a la orilla de la carretera.
El hotel ristorante Brancamaria está a la entrada de la Cala y tanto la atención como las instalaciones la convierten en una opción maestra por el precio pagado (50€ la noche). Comemos francamente bien en su resaurante (ensalada de pera y queso y dos filtes con postre) y nos apretamos una buena siesta para visitar a pie el pueblo por la tarde. La ubicación del pueblo es estratégica en la cala y le dan acceso a varias playa a tan solo dos minutos de paseo. El aspecto es de absorver mucho turismo pero en estas fechas apenas hay nadie.
Cenamos en el restaurante Blues del paseo marítimo que es el único que tiene gente y que se come bastante bien a un precio ajustado (spagghetti al oglio y un menú de ensalada y lasagna, tiramisu por 32€). Como su nombre indica tiene música de blues de fondo y destacar que en esta zona no te cobran el cubierto como en el Norte.
Estrenamos la costumbre de dar un masaje en la piernas a la futura mama que apenas se queja pero cada dia lleva una carga más voluminosa.A la cama a dar unas pocas vueltas.
30/03. Cala Gonone
Desayunamos bastante bien en el Hotel, nos informamos en el puerto de la visita a la gruta del buey marino y pasamos toda la mañana en la playa, tomando el sol.
Comemos en el hotel, siesta rápida y nos vamos a Dorgali que resulta de ser de cero interés así que nos vamos para Orgosolo, pueblo en la montaña que se caracteriza por su murales. La carretera empieza bien pero el tramo es un infierno de curvas que lleva a un pueblo con gente bastante paleta e intimidatoria que no anima a quedarse mucho rato aunque, la verdad por delante, los murales dan al pueblo un carácter bastante difícil de encontrar en una isla de pueblo sin ninguna personalidad. Volvemos anocheciendo y las curvas hacen vomita a Elena aunque no le quita el hambre y nos apretamos dos pizzas en el mismo restaurante y que vuelve a estar lleno a pesar de los pocos visitantes, muchos de ellos españoles.
31/03. miércoles. Cala Gonone
Después de desayunar, tiramos para la Grutta del Ispinigoli por la carretera antigua y que, por sus vistas, es mucho más recomendable que la nueva aunque algo menos rápida. Llegamos a las 11:00 am según lo previsto y los 7,5 € de entrada no defraudan en absoluto; es un escenario de película en el que destaca una enorme columna de más de 3º metros que quizá sea la más grande de Europa. Nos acompañan unas cuatro parejas de nórdicos muy civilizados y la guía italiana nos atiende en inglés.
De vuelta, nos quedamos en la playa de Osala, desierta y de una agua baja y clara que hace que merezca la pena visitarla para pasar el día. Nos quedamos hasta que el viento empieza a incomodar y comemos en el restaurante Pop del puerto, el favorito de los lugareños y con bastantes comensales al sol.  Como es más tarde de lo acostumbrado comemos con hambre dos platos cada uno (ensalada y spaghetti putanesca, vegetales y pez a la brasa): Después dormitamos en una playa cercana hasta que se retira el sol y nos vamos al hotel para leer y hacer las maletas.
Por la noche, volvemos al Blues para apretarnos una pizza Road House y unos penne putanesca, coronado por un semifreddo de chocolate que, aunque bueno, no nos rememora el 1º que tomamos en Cappanaccia.
01/04. Jueves. Cala Gonene – Alguero - Madrid
Nos despertamos un poco más temprano para hacer la excursión a la Gruta del Buey Marino a las 10:00. Como tenemos que enfilar para Alghero, solo contratamos la gruta y no el combinado con Cala Luna.
Cogemos el barco con unos 20 ancianos que estaban en nuestro hotel y un par de parejas de españoles entre las que hay caras conocidas por haber coincidido en los últimos días en los pocos lugares concurridos del pueblo. A la Gruta se llega en unos 15 minutos y como nos anticipó la guía de Ispinigoli, es bastante diferente a la anterior y merece mucho la pena ver el contraste. Acuática y muy profunda, puedes caminar casi un km por unas pasarelas que te permiten ver formaciones calcareas peculiares que si bien no se de un tamaño espectacular, ganan belleza por su reflejo en el agua.

De vuelta al barco, nos encontramos con la sorpresa de que vamos a Cala Luna para dejar a algunos visitantes asi que podemos verla y hacer unas pocas fotos antes de partir de vuelta. Nos alegramos doblemente porque si hubiéramos pagado el combinado, no hubiéramos podido quedarnos pues son casi las 12:00 am, hora limite para llegar con suficiente tiempo a Alghero. Por lo que vemos, el interés de Cala Luna reside especialmente para aquellos con inquietudes de trekking o escalada porque la playa en sí no es de gran belleza a excepción de una pequeñas cuevas que dan lugar a mini-playas y que entendemos que en temporada alta no son garantía de privacidad.

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