martes, 12 de agosto de 2014

Diario viaje Croacia (verano 2010)



Croacia, fue un viaje de estos que se quedan en la memoria para toda la vida. Después de las islas griegas o quizá a la misma altura, encabeza nuestra lista de los mejores destinos del mediterráneo.
Después de visitar Croacia ya pocas costas te impresionan....






Dia 1- Madrid- Dubrovnik
Salimos de barajas hacia Dubrovnik. Un vuelo corto de Iberia de unas dos horas y media. Nos plantamos allí a las 13:00.
Llegamos al aeropuerto y como en todos los viajes lo primero ir al Exchange para cambiar moneda antes de recoger el  coche de alquiler . Error! El Exchange del aeropuerto aplicaba un 8% de comisión!!, qué ladrones. Después de esperar una larga cola, decidimos cambiar solo 100 Euros por prudencia (en el mismo aeropuerto, cogíamos el coche).
Las compañías de alquiler están justo enfrente del aeropuerto. En AMC alquilamos un chevrolet  SPARK pequeñin  (ni siquiera nos caben las dos maletas!), pero muy económico.
Afortunadamente el tomtom nos funciona a la primera, aunque salir del aeropuerto y llegar a dubrovnik viene muy señalizado. Nada más salir del aeropuerto la estampa  es preciosa porque la carretera va por la costa y ves la ciudad y el mar de lejos. Eso si la carretera no te permite distraerte porque es de doble sentido y sin arcén. Afortunadamente, salvo alguna excepción no conducen mal. Nuestro coche no da para mucho y no adelanta todo quisque.
Con la dirección exacta no tuvimos ningún tipo de problema y el navegador nos llevo a la misma puerta del  “peazo” de hotel  “LA CROMA”. Esta fenomenal, muy amplio y muy bien decorado. Tras deshacer el equipaje nos bajamos a la piscina a un bañito. Esto es vida.
Después ducha y nos vamos a Dubrovnik (casco antiguo) para ver el atardecer y cenar allí. Cogemos el coche pero el aparcamiento es un autentico infierno. Dejamos el coche lejos y en zona de pago por hora. Pero no es muy caro 5Kn/hora. (El cambio está en 7.2Kunas=1Euro).
Llegamos casi de noche, impresiona la ciudad iluminada, pero también la cantidad de gente. Estaba totalmente  llena. Cenamos en una de las calles que salen de la avenida principal (la primera a la derecha de la calle placa según entras por la puerta  de Pile). El sitio era muy mono, con la terracita en una calle estrecha, pero cenamos francamente mal y caro.
Paseillo hasta el coche  y para el hotel.

Día 2: Dubrovnik






El desayuno del hotel  no nos defrauda y desayunamos como reyes en el buffet.
Esta vez vamos en autobús a la ciudad, El número 6 que cogemos junto al hotel nos deja justo a la entrada de la puerta pile, por 10 –Kn por cabeza.
Lo primero visitamos la muralla. Los tickets se compran justo nada más entrar y ahí comienza el paseo por lo alto de la muralla (50KN por cabeza). El paseo dura como una hora, y la verdad es que hacía un calor de muerte, pero lo llevamos muy bien quizá motivado por las maravillosas vistas. El paseo por la muralla es un muy buen comienzo para  ver la ciudad desde arriba y situarte.
Aunque se supone que por las mañanas hay más gente por los cruceros que atraquen, la verdad es que había menos que la noche anterior, y el paseo fue muy agradable. Desde la muralla impresiona ver la calle principal stradum (placa) el puerto, los tejados, los bastiones, el mar…. Y desde ahí localizarmos el famoso bar Buza que había leído en internet. Un bar situado en las rocas que separan la muralla y el mar donde iríamos a ver el atardecer.
Después de la visita, reponemos fuerzas en la fuente  Grande de Onofrio (que suerte poder tener una fuente donde rellenar la botella de agua infinitas veces!!).
Después comenzamos el paseo por la ciudad. Nuestra impresión cambia radicalmente con respecto al día anterior. Es una ciudad de ensueño. Muy mediterráneo.
Durante el pase compramos unas uvas buenísimas que lavamos en una de las múltiples fuentes y vamos comiendo para reponer fuerzas.
Salimos después del pase por la puerta de Ploce y continuando algo mas llegamos a la playita de Dubrovnik. La playa esta divida en dos y en la parte privada hay un club Lounge que por 60Kn puedes alquilar una tumbona y una sobrilla (30 Kn). Fundamental porque la playa es de piedras y no puedes ni andar.
El sitio tiene música de fondo y atienden bebidas en la tumbonas.
Cogemos un par (nos regalan la sombrilla), nos pegamos un baño para quitarnos el calor y  nos vamos a comer fuera a un pequeño restaurante al norte de la puerta Ploce: Tabasco (120KN). Comemos lasaña y ensalada, Normalito.
Volvemos a nuestras tumbonas y ambiente de moda. Nos dormimos un poquillo aunque la música esta mas alta y no es muy factible. Nos pegamos un nuevo bañito y ya casi con la puesta del sol nos vamos al bar Buza. El bar es curioso porque está en la roca y con vistas al mar, pero el atardecer no es muy brillante porque el sol no se pone justo en el horizonte.
YA casi atardeciendo nos damos una vuelta por la ciudad porque iluminada es muy bonita. Y cenamos en el puerto en Lokanda Peskarija. Este restaurante es muy famoso y todas las noches hay una larga cola de espera para que te sienten para cenar. Y no es de extrañar porque la verdad que la cocina es muy buena. Nos tomamos unos chipirones buenísimos que todavía ahora recuerdo. Un risoto con marisco y un pate de pescado. Todo muy bueno por 180 Kn.
Ya algo cansados nos vamos para el autobús de vuelta para el hotel. Qué buena idea haber venido en autobús!!!

Dia3.-Dubrovnik- Orebic
Hoy salimos, sin madrugar excesivamente y después de hacer la maleta por la mañana hacia la península  Peljesac. Salir de la ciudad nos cuesta un poco porque hay mucho tráfico. La carretera de la costa requiere ir despacio y concentrado. Son dos carriles y sin arcén y aunque reina en general el sentido común y la gente no va deprisa, siempre hay algún coche que se incorpora, un peatón cruzando otro coche que se para en medio para desviarse…etc.
Entramos en la península y paramos en Ston (no tiene mucho) y en Mali Stone donde se ve mucho mejor la muralla. Aquí compramos agua y nos tomamos una cervecita con cuatro Ostras. Las Ostras son muy famosas en estos dos pueblos. De hecho desde la  carretera se ven en los entrantes del mar todos “caladeros??” donde las cultivan.
Continuamos   hacia Orebic y de camino paramos en un pueblo donde salen los ferrys de para ir al parque natural de Mljet. No hay nadie que atienda y la tabla con el horario esta en croata y no nos aclara mucho. Continuamos hacia Orebic y ya preguntaremos allí. La carretera es un poco complicadilla de curvas porque tiene zonas de montaña con pequeños puertos. Entre las ostras y las curvas el estomago se resiente.
Llegamos a Orebic y en la calle principal encontramos el cartel de los apartamentos (Orebic  Agency). El apartamento es pequeño pero suficiente y por 40€ la noche esta mas que bien.
Deshacemos maletas tranquilamente y nos bajamos a buscar la playita. Orebic no tiene buena playa y el agua nos pareció sucia así que no nos bañamos. Nos fuimos al súper a hacer algo de compra, duchita en el apartamento y salimos a cenar. Hoy no hemos comido, pero es que entre  el peazo desayuno buffet del hotel, las ostras y la carretera el estómago tampoco lo pedía. Mejor cenar pronto.
Cenamos en la recomendación de la agencia, uno de los últimos restaurantes  llamado  Karako (plato de queso home made, pescado fresco a la parrilla y un Dalmacian plate (anchoas, queso, jamón, mejillones…..) todo muy bueno por 270Kn con vino blanco incluido.
En esta región hay muchas bodegas y viñedos y es conocida por sus vinos. Poco a poco se van abriendo hueco en el panorama internacional.
El “paseo marítimo” por llamarlo de alguna manera de orebic es muy agradable está bastante oscuro pero hay algunas tiendecitas y no pasan coches….Imprescindible comprarte un helado porque todo el mundo lleva uno.
Preguntamos también los horarios para ir a Korkula mañana. Los tickets se compran en el mismo día. Viendo los precios decidimos ir sin el coche!!
Día 4. Visita Korkula
Desayunamos en la terracita del apartamento y nos vamos para el puerto a tomar el ferry para korkula. Compramos los billetes en la compañía Jadrolina. Justo a la misma hora salía un barco Ferry de los que transportan coches y un barco para pasajeros. Nos acercamos a este y resulta que no era de la compañía Jadrolina pero como teníamos ya los billetes nos deja montar. Y mejor, porque el Ferry deja en Dominice y no en el mismo Korkula. Para la vuelta ya sabemos que hay que buscar este barco que aunque en precio es similar va rápido y hacen Orebic-Korkula (13KKN por persona y trayecto). Los billetes se compran a  la entrada del barco.

Korkula es muy bonito, sin llegar a asemejarse a Drubovnik (eso es imposible) es del mismo estilo. Parece una fortaleza hacia el exterior y el interior las calles son muy estrechitas. Dicen que así evitaban el viento de no sé qué nombre.
Marco Polo parece ser que era originario de esta isla y vivió aquí hasta que lo capturaron los genoveses. En la ciudad hay muchas referencias y puedes visitar la casa de Marco Polo. La ciudad es muy pequeña pero agradable de pasear, eso sí hacia un calor considerable y había que buscar la sombra.
Sobre las 12:30 nos vamos hacia la parada de autobuses (10KN por persona y trayecto)  y tomamos el que va a Lumbarda. Este pueblo venia como recomendado. El autobús tarda como 20 min y en su última parada nos deja a todos los turistas en mitad del campo. Siguiendo a la gente damos en una playa muy agradable (de piedras como todas) pero bastante amplia.
Nos pegamos un baño y comemos en el único restaurante que hay en la playa que sirven pescado a la parrilla, muy bueno. Comimos bien y bastante barato (180Kn)
Después de una siestecilla, vamos dando un paseo por la costa hacia el pueblo que no tiene mucho que visitar y ahí tomamos de nuevo el autobús a korkula. Un último paseo por la ciudad, y compramos en una de las panaderías algo para cenar en el apartamento. Tomamos el ferry de vuelta (ojo ir al baño antes porque suelen estar estropeados J)
Ducha y cena en el apartamento y salimos dar un paseo y a tomarnos un heladito como manda la tradición. Esta vez lo compramos en el sitio donde los compra todo el mundo , el primero al empezar el paseo que tiene el mostrador ene l interior y que solo vende helados. Por la cola se diferencia porque siempre hay gente. El precio es el mismo (5Kn por bola) pero te ponen mucha más cantidad.

Día 5 . Visita Mostar.
Salimos temprano y cogemos de nuevo la carretera que atraviesa la península del Pljetac para salir a la carretera de costa.
Antes de pasar la frontera para llegar a Mostar, pasas dos fronteras mas, porque la costa de Croacia esta partida por un pequeño entrante de Bosnia al mar, por lo que la carretera de la costa pasa por dos controles, pero my rápidos. Nada que ver con la frontera de camino a Mostar donde tuvimos que esperar en atasco para cruzar la frontera.
Una vez cruzada la frontera Mostar esta cerca. Desde Orebic nos llevo 3 horas llegar a la ciudad.
Visitamos la ciudad. Es muy  pequeña y muy turística con varias tiendas de suvenires. La ciudad es muy pequeña y se visita rápido. Comimos en un sitio nada más entrar que tenía una fuente en el centro (Bosnia plate, que era un surtido de embutidos, yo comí un Gipsy veal y Sergio un Bosnian style veal). Todos estaba muy bueno y económico 25€. Pagamos en euros sin problemas.
En la zona turística es como un bazar y es típicamente musulmán tanto en los productos, la comida como la vestimenta y es un poco más económico que Croacia.
(En los pueblos que hemos atravesado se veían varias mezquitas. En Croacia ninguna.)
Una vez hecha la visita tomada varias fotos y cruzado el famoso puente un par de veces nos volvemos para Croacia.
Esta vez no encontramos nada de atasco para salir.
Veníamos con mucho calor y decidimos al llegar a la plsejac quedarnos en el segundo pueblo pasado Stone donde teníamos referenciada una playa para pegarnos un baño.
Llegamos a un pueblo Zuljana que fue todo un descubrimiento. La playa no la encontramos y además se hizo tarde, pero el pueblo tiene mucho encanto y desde el bar situado en la playa del pueblo tiene uno de los mejores atardeceres de nuestra memoria. (Ha pasado a la lista de top 5) . Impresionante!!! Y muy muy recomendable.
Volvemos a Orebic, cenamos fruta y salimos a dar un paseo y a tomar un helado como manda la tradición.



Día 6.- Pljesac
Deicidios definitivamente no ir a Mljet y sacrificar el parque natural por conocer mas esta península.
Nos fuimos para Tpranz, en la zona de costa opuesta a orebic. Buscando la playa Divne. Hay que tomar la carretera de Tpranz y antes de llegar al pueblo a la izquierda sale un desvío que pone Dubla. Pasas dos o tres pueblos y en seguida la carreteras asoma a la playa.
La playa esta en medio de la naturaleza y aunque había gente era agradable. El calor aprieta y nos pegamos un buen baño con snorkeling incluido.
Sobre las 13:00 nos vamos para Trestenik para comer.
De camino paramos en la bodega GrinK, una de las más conocidas. Hicimos una cata del vino más conocido de la zona :Posak. Vino blanco. Pero no realizamos compra porque la botella costaba: 135 Kn!! Que disparate!
La bodega no la pudimos visitar pero tenía pinta de pequeña y muy moderna.
El pueblo no tiene nada remarcable. Comimos una pizza y nos encaminamos a buscar otra de las playas identificadas. En teoría la playa estaba de camino entre Trestenik y Zuljana pero ante la imposibilidad de encontrarlo, decidimos volver a la bodega y coger una camino de tierra que bajaba al mar. Allí había un par de calitas muy acogedoras donde pasarnos la tarde. En un paraje muy muy natural y con apenas gente.
Volvemos a Zuljana donde nos habíamos quedado impresionados por el atardecer y cenamos en el mismo sitio viendo de nuevo el sunset. Por 180Kn cenamos muy bien.
Volvemos a Orebic, ducha y la cama.
Día 7.- Orebic Hvar.
Salimos de Orebic de camino Drvenik pasado Ploce y de donde salen los ferrys a la isla de Hvar. Llegamos justos para coger el ferry de las 12:00 y en 20 minutos estábamos en la isla de Hvar en Sucuraj. Costo 121 Kn con coche incluido. (a pesar de que hay que cruzar las isla en coche para llegar a Stari Grad, es mejor opción que ir a Korkula y de ahí coger otro ferry hasta Stari grad que hubiera costado como 700 KN y más tiempo por tomar dos ferrys).
La carretera cambia a mitad de camino a Stari Grad y pasa de ser una pesadilla de curvas sin arcén a una totalmente moderna y señalizada. En una hora llegamos a Stari Grad, aparcamos de casualidad en el mismo centro, al lado del puerto.
Comemos en uno de los restaurantes recomendados por la guía : ANTIKA(……, ensalada feta, pasta con vegetales, pescado fresco por unos ajustado 180 KN). Muy recomendable. Y nos informamos  en la agencia de turismo, comprando un plano más específico por 30KN en el que se especificaban las rutas secundarias para llegar a las calas.
El encontronazo con el hotel Arkada es tan malo como adelantaban los comentarios de los clientes de BOOKING.COM: pobre servicio (recepción cutre) instalaciones antiguas (ascensor no funciona), fallos en la atención (la 1ª habitación que nos dieron no estaba hecha) y sin aire acondicionado que adelantaba noche sudorosa. Esto nos anima a irnos inmediatamente a una de las playas recomendadas por el encargado de la agencia de turismo y la mala condición de la pista nos hace quedarnos en una de las más cercanas aunque estaba bastante poco concurrida y el atardecer fue agradable.
Retornamos al hotel, ducha rápida y nos vamos a Hvar (15 –km- 30 minutos) encontrándonos las mismas dificultades de aparcamiento que en otras ciudades croatas destacadas como Dubrovnik y Korkula. Nos arriesgamos a dejarlo mal aparcado y a los pocos minutos estamos en la plaza central de Hvar, dejándonos boquiabiertos la belleza de los edificios y el ambiente nocturno de terrazas del puerto. Cenamos en una terraza de una de los restaurantes alojados en calles secundarios (ensalada pulpo, chopitos plancha, mejillones salsa vino por 280 KN, un precio bastante más alto que la media por la concurrencia de turistas, especialmente italianos).
Vuelta por el puerto para ver el ambiente de los locales (italianos broncedas y muy arreglados, en pose y sin bailar que cogían barcas para ir a una discoteca de la islas cercanas).
Justo en frente de lo que es el local de moda del puerto de Hvar, vemos como salen los famosos Taxi Boat repletos de gente joven con ganas de fiesta. Preguntando parece ser que en la isla de enfrente el Carpe Diem tiene otro local donde continua la fiesta.
En el puerto hay numerosos yates,  y algunos bastante serios. Es el puerto con mas nivel de los que hemos visto hasta ahora.
Muy cansados por el día, no nos animamos y volvemos al hotel donde dormimos bien a pesar de la mala impresión inicial.

Día 8: Hvar
El desayuno es tan malo como esperábamos así que después de llenar el estómago, cogemos el coche para dirigirnos a una de las playas Jelsa: Mina. No se puede acceder cruzando la ciudad pero volviendo a la carretera principal, estaba señalizado en la siguiente salida.
Resulta ser una playa familiar rodeada de campings pero bonita y con muchos servicios así pasamos la mañana en la misma, tumbados en unas escaleras de piedra que no resultan excesivamente incómodas si no te mueves mucho (también se pueden alquilar tumbonas por unos razonables 20 KN). Por 1ª vez tenemos tiempo para leer así que sacamos nuestros respectivos libros, EL misterio de la cripta embrujada y La Catedral del Mar
Vamos a conocer Jelsa y comemos en un restaurante atendido por una alegre croata hippie (delgada de comer 100% orgánico, pelo corto desgreñado y tatuajes trascendentes) de sonrisa permanente. Seguimos su consejo y  nos vamos a Zabala, un pequeño pueblo en el Sur de la Isla al que se accede por una carretera bastante empinada y con muchas curvas. Merece la pena por la propia playa (realmente son las piedras en las que rompe el mar) y por cruzar un túnel de un único sentido, de 1,5 km, controlado por un semáforo: en una oscuridad completa y rodeado de piedra de la montaña, la experiencia de cruzarlo dispara la adrenalina. El punto negro de la visita es que al aparcar, el coche rozamos el parachoques con un muro y uno contratamos el seguro total
Llegamos a Stari Grad a tiempo de tomar unos helados en una cafetería del puerto y ver atardecer. Ducha rápida en el hotel y camino a Hvar a cenar y tomar algo.
Aparcamos indebidamente (debidamente supone 20KN/hora) y entramos a pie en la ciudad que te da la bienvenida con la impresionante vista de su plaza, una de las más grandes de Dalmacia. La iluminación nocturna y el ambiente le dan aún mas belleza y tras unas fotos, cenamos en una restaurante con terraza unas raciones de pescado por 280 KN, comprobando que es un 50% más caro que en cualquier otro sitio de la isla.
Un paseo por el puerto nos descubre el por qué, cientos de italianos se pavonean, dejándose ver de bar en bar o simplemente caminando por el puerto. Gente guapa o que se cree guapa, bronceados intensos y sobrecarga de ropa de marca es la tónica general. Localizamos el famoso bar Carpe diem , enfrente del cual salían el día anterior numerosas barcas que llevan a la gente a una isla cercana en la que hay  una fiesta patrocinada por la discoteca. Valoramos tomar algo o incluso ir pero en el bar la gente está parada y apenas cabe un alfiler. Nos tomamos algo en otro de los bares también con bastante animación (mojito y cocacola:60KN).
La cena no parece habernos sentado muy bien. Descansamos un ratillo sentados en el puerto y viendo la gente pasar (todo un espectáculo el de los italianos vestidos para la ocasión).
Rotos, nos dormimos tan pronto llegamos al hotel.
Día 9: Hvar
Nos levantamos tarde y desayunamos en una terraza de Stari Grad, pueblo que cada vez nos gusta más.
Cogemos el coche y vemos a Hvar de día, bastante más tranquilo pero menos singular a la luz del día. Después nos dirigimos a Milna donde encontramos una micro-cala, solo para nosotros a la que se accede con una mínima escalada. A mitad de la mañana, aparece una barca con algunos turistas pero nuestra presencia les anima a seguir buscando otro lugar, cosa que agradecemos.
Volvemos a comer al pueblo y tras una ensalada fresca, nos metemos un festival de carne que echamos de menos; cordero a la brasa y pasticada. Después nos dirigimos a la playa de Dubodice a echar la tarde (resulta un descubrimiento pues hay que aparcar en el arcén de la carretera y tras 15 minutos de bajada por la montaña aparece el pueblo abandonado y repoblado por hippies que alberga una preciosa playa semicircular.
Volvemos a Stari Grad para ducharnos, hacer las maletas y salir a cenar al pueblo; esta vez elegimos una de las Konobas más antiguas,….., pero a pesar de estar todo bueno, el rissottto y el pulpo no están a la altura ni en calidad ni en precio del 1er restaurante en el que comimos el día de llegada.
Cansados, nos vamos al hotel pensando ya en Brac
Día 10: BOL-BRAC
Cogemos el 2ª ferry (7:45 am) del día sin complicación alguna y desayunamos en el barco el zumo y las cookies compradas la tarde anterior. Por la duración de la travesía, el coste es muy superior; 380 KN, más del doble que del Dvrenik a Hvar. Durante el trayecto, leemos y ponemos al día la memoria del viaje. Empalmamos sin incidencias con el car-ferry de las 10:30 am a Supetar (200KN), un pueblo costero donde nos damos un baño y nos tumbamos  la sombra de un muro en una travesia de piedra. Comemos muy bien en un terraza del puerto con un camarero con cara de tonto que tarda en cobrarnos, eso si, sin mala fe: los precios bajan significativamente respecto a Hvar.
En menos de una hora recorremos los 40 km que separan Supetar de Bol y encontramos la agencia que nos alquila el apartamento con dificultad (en vez de la agencia, buscamos unos apartameni con el nombre de Adria e incluso nos bajamos a buscarlo a pie en una manzana llena de edificios abandonados y que suponemos son intentos fallidos de dar cabida a más turistas). La agencia nos acompaña a una casa muy equipada, con cocina independiente  y lavadora lo que nos encanta porque teníamos intención de lavar alguna cosa. Está decorada como la casa de nuestra abuelas pero es cómoda y con aire acondicionado.
Tras una siesta recuperadora, ducha y a descubrir un pueblo encantador con la mayor cantidad de restaurantes por m2 que hayamos visto hasta hora; la iluminación de los locales da al puerto y al paseo marítimo una ambiente vivo al que acompaña el ruido del mar, algo poco habitual en un país con aguas sin movimiento y que es fruto de un viento agradable que invita a pasear (con alguna interrupción técnica debido a malestar gástrico de Elena que nos hace volver a casa unos minutos)
La Oferta de restauración tan amplia y poca hambre nos dificulta la elección pero al final cenamos en el restaurante Tintoreno, una ensalada mixta y un pizza picante con cerveza 180KN).
Por el día tan largo, nos vamos a casa sin explorar la noche del pueblo que promete no ser tan movida como creíamos.


Día 11: BRAC
Bajo a comprar unos croissants y desayunamos en casa (no comprar nunca croissant sin relleno; son incomibles).
Cogemos uno de los numerosos taxi-boat que salen del puerto (10KN por barba) para Zlatni rat, el cuerno de Oro, la playa más famosa de todo Croacia y símbolo de la isla y el país. Como la idea es estar todo el día, alquilamos dos tumbonas y una sombrilla por 120 KN.
La playa tiene numerosos servicios y el agua es cristalina pero defrauda sin la perspectiva área; no se aprecia la forma de lengua que entra en el mar y está atestada de gente. Para apreciar su belleza hay que subir a un punto más alto, algo que haremos de vuelta a Supetar para tomar el car-ferry a Split.
Hay un camino que une la playa al pueblo y donde se encuentrar los hoteles, donde comemos y que recorremos a pie a la vuelta viendo puestos y alguna tienda, como la de AQUA, marca naútica un poco pasada de precio pero que entendemos popular entre los visitantes que llegan vía barco.
Llegamos a cada y nos llevamos el chasco de que la lavadora no funciona, algo que la dueña nos confirma con un simple “Kaput, turistik broke” así que vamos al pueblo buscando lavandería pero ya está cerrada. Cenamos en Pumparella, un restaurante con terraza en el puerto que el día anterior estaba atestado: chopitos plancha y filete atún por 280 Kn. Después de un paseo, nos vamos al Varadero y nos tomamos dos copas, bailamos lo poco que nos gusta (especialmente el I wonna want you de Pitbull) y nos divertimos viendo el acoso de los italianos a las chicas. Espeluznante.
UN poco tostados buscamos una discoteca pero parece matarile asi que vamos a casa a terminar bien el día
Día 12: BRAC
Bajamos a comprar el desayuno (dos deliciosas cañas de chocolate) y a dejar la ropa a la única lavandería de Bol que abusa de su exclusividad con precios un poco pasados (100 KNpor lavadora).
Despúes vamos a pie a la playa que está la lado del Monasterio yque, por esta razón, disfruta de bonitas vistas pero la incomodidad de las piedras es grandes y el agua está turbia asi que buscamos un lugar más privado y encontramos una roca lisa, cerca de una playa nudista.
Comemos una ensalada y dos platos de pasta de vegetales en el mismo restaurante en el que cenamos el día anterior y nos metemos una siesta de dos horas. Después recogemos los pasaportes en la agencia y aprovechamos para conectarnos a internet e informarnos de las visitas a Islas Kornati y playas cerca de Split y Trogir. Compramos fruta y cenamos en casa, después damos un paseo, comemos un helado en una terraza. Aprovecho para comprar una havaianas de oferta y vemos un rato la actuación en directo de un grupo local.
Vuelta a casa a hacer las maletas para el día siguiente.
Día 13: Brac -Split
Desayunamos en una terraza del puerto y nos vamos a Supetar a coger el ferry, pasando antes por la ropa lavada. Al llegar todo indica que no podremos entrar en el próximo barco pero tiene más capacidad de la que parece y detrás de nosotros, todavía hay espacio para más.
Vamos directamente con el coche al centro de Split y después de 10 días en ambiente de islas, la 1ª impresión no es buena ; una ciudad gris y con edificios anodinos e incluso abiertamente feos. Tras aparcar el Spark, llegamos a pie a la puerta de Latón pero antes de comenzar el itenario, comemos en el restaurante Luna una original Lasagna de marisco y un arroz negro con ensalada de mozzarella de entrante 240 KN).
Dentro del casco viejo de Split, hay que seguir básicamente las ruinas del Palacio de Diocleciano que ahora conviven en forzada, pero curiosa, armonía con edificios más modernos. Tras visitar en detalle los edificios de la plaza central, recorremos las callejuelas del centro, compramos unas pulseras en la tienda Luna que tiene el encanto de artesanía local pero que más tarde descubriremos pertenece a una cadena y vamos también a la plaza del pueblo.
Tras localizar la playa recomendada de Split y que está sepultada a la sombra de varios edificios y atestada de gente, no sdirigimos a Podstrana donde está nuestro hotel, Villa BB. Cuando llegamos, nos derivan a un sobe cercano donde somos atendidos por una simpática pareja (un grandullón que carga con nuestras maletas como si nada y un mujer que ríe sin parar digas lo que digas) que nos indican 4 cosas del apartamento en un ingles diabólico y nos recomiendan un sitio para cenar llamado restaurante amigos.
Despúes de ducharnos, recorremos a pie la zona y salvo el paseo marítimo, la zona es inaccesible a pie pues no hay aceras y está construido a pie de carretera. El restaurante es bueno pero algo pasado de precio para su ubicación; vino POSEC, pescado al estilo de la casa y calamares plancha por 290 KN.
Con la sensación de estar sometiéndonos a una agenda un poco enloquecida, nos vamos al apartamento


Día 13: Split
Después de desayunar en el hotel y tras jugarnos dos veces la vida en el proceso de cruzar la dichosa carretera), nos vamos para Trogir a unos 80 KMS.
La carretera es más sencilla que la de la costa de Dubrovnik pero las obras complican un poco el asunto, aunque llegamos y aparcamos con facilidad cerca del centro. Trogir es una isla unidad a tierra vía puente y el caso antiguo es bonito, plagado de Iglesias y palacios ( a destacar la Catedral de San Lorenzo) pero que, realmente, no aporta nada especialmente diferente a otras ciudades como Korkula o el propio Dubrovnik. La anécdota es que vimos el yate más espectacular hasta la fecha y que apenas podía maniobrar en el pequeño puerto de la ciudad
Comemos una estupenda ensalada de spek y una pizza Especial en el Bistro Jambo por 180 KN y nos vamos a una playa cercana de la  misma isla, Okruj Gronk  frecuentada por turismo local y con muchos servicios (cambiadores, baños, chiringos…). Vemos atardecer en unos de los bares con una Ice coffee , una coca-cola y al son de los hits de Reggae.
De regreso, paramos en Split para verlo por la noche y cenar. La ciudad gana bastante por la noche y está muy animada (nada más llegar, vemos un concierto en la plaza plagada de gente) aunque el restaurante elegido está concurrido y en una placita bien iluminada, no merece reseña por tardón y caro.
Nos dirigimos al hotel, contentos pero de nuevo con la sensación de que estamos forzando el cuerpo con tanta actividad.
Día 14: Split
Después de desayunar, nos dirigimos a Sibenik a 160 km que, con estas carreteras se puede considerar una planificación mejorable pues es una ciudad que puede conocerse en ruta a Zadar. La autopista hace muy fácil la llegada y el peaje es barato, solo 3,5 €.
Aparcamos cerca del Fuerte de San Michael (en la guía, aparece como el fuerte de Santa Ana) que decidimos no visitar e ir directamente al centro. Menos turística que las otras ciudades, merece la pena verlo por la catedral de Santiago y especialmente por su pequeño baptisterio, obra de Dalmatinac. Compramos una taza de Coacia para ampliar la colección de Elena y nos vamos hacia la playa más conocida de la zona, Doblice a unos 6 kms.
Comemos en el muy recomendable restaurante del puerto Adria una pasticada y una mousaka con ensalada regada con cerveza por unos 200 KN. Al igual que el día anterior, es una playa grande frecuentada por veraneantes croatas y con muchos servicios. A pesar de que la fauna local prefiere apelotonarse sin orden ni concierto en zonas comunes, nosotros tomamos unas hamacas y nos acomodamos en un pequeño islote artificial donde comemos a media tarde una ensalada de frutas espectacular por solo 3 Kn.
Regresamos a Podstrana más temprano y tras una ducha, nos vamos al paseo marítimo a cenar algo ligero pero los chiringos no están abiertos (esto es defraudante por las expectativas de fiesta que prometía el bar de playa Crazy brothers) y nos vamos al Hotel 5* Le Meridien. Si bien ni la calidad de sus muy bien presentados sandwichs ni sus precios invitan a recomendarlo, las instalaciones son dignas de conocerse. Durante la cena, nos amenizan los locales que se arrancan a bailar.
Vuelta al hotel para hacer las maletas y a tiempo de entreternos un rato antes de dormir.
Día 15: Split -Zadar
Por la temprana hora de comienzo de las excursiones, descartamos ir a Murter a hacer la excursión a las Kornati y nos dirigimos directamente para Zadar, via autopista (hoy es el doble de distancia así que toca para el doble de peaje pero sigue siendo accesible). Llegamos a las 11:30 al hotel …y nos dejan tomar la habitación antes de hora sin problemas (ventajas de alojarse en la perifieria). En el parking, vemos hacerse el famoso cordero al espetón y decidimos comer en el hotel.
Por ser domingo, podemos aparcar sin coste en la misma puerta del casco antiguo y Zadar se descubre como una ciudad en la que lo nuevo predomina sobre lo antiguo; cafés, tiendas y restaurantes ocupan edificios modernos que rodean (cuando no invaden) el plato fuerte que ofrece la ciudad, la plaza con la famosa Iglesia circular de San Donato y la iglesia de Santa María.
Volvemos al hotel a dar cuenta de 1 kg de cordero regado con un Merlot y acompañado por unas espectaculares patatas al estilo Peka que nos condena a una siesta de dos horas. Duchados y algo más, volvemos a la ciudad para ver el atardecer desde el paseo marítimo de la Zadar que gana espectacularidad por la música de fondo que produce el órgano gracias al efecto del mar y el viento. Muy impresionados, recorremos el centro y al igual que Split, gana encanto por la noche. Con poca hambre, tomamos unas bebidas en una terraza muy animada con globo de discoteca incluida.
Al recoger el coche, contratamos la excursión a las Kornati para el día siguiente.
Día 16: Día 9: zadar -Plitvice
Desayunamos muy bien en el hotel, y llegamos un poco justos de tiempo a nuestra cita con la joven comercial Giovanna que no está y su madre, clavadita a la hija, está como loca. Llega inmediatamente y nos acompaña al last free parking para que no tengamos que pagar parking todo el día.
Tomamos un barco más grande de lo habitual y recorremos las Kornati, parando en una de ellas para bañarnos y comer en el barco, bastante mejor de lo que internet adelantaba. Vuelta  a Zadar, tomamos el coche para ir a Plitvice a dos horas de tranquila conducción.
El hotel está en la misma puerta de Parque y las habitaciones están bastante bien a pesar de la baja puntuación recogida en Booking. Nos informamos minimamente de la visita al Parque y cenamos en el bonito restaurante Licka Kuca, especializado en carnes e imprudentemente atamos cordero y ternara under bell con su respectiva ensalada y patatas.
Día 17: Plitvice
Desayunamos en el hotel y aprovechamos el buffet para hacernos unos bocadillos para almorzar durante la excursión. Compramos dos entradas (110 kn por barba) y nos informamos del recorrido que hemos seleccionado; de 4 a 6 horas, bus, caminata, barco, caminata y bus. El espectáculo natural es impresionante pero en una liga mejor a otras cataratas famosas en el mundo.
De vuelta al hotel a las 16:00, leemos, dormimos, hacemos las maletas y ponemos al día nuestras memorias,
Cenamos otras especialidades locales en el restaurante del día anterior y nos metemos en la cama, descansado y con ganas de conocer la capital por lo que madrugaremos.





Día 18: Plitivice -ZAGREB
Desayunamos temprano y llegamos al hotel sin incidencias gracias al vendido TOM TOM. A pesar de que el check in es teóricamente a partir de las 14:00, El Palace hace honor a su nombre y accedemos a la habitación a las 11:30 dejando aparcado el coche en la calle del hotel, decisión muy recomendable teniendo en cuenta lo caro del parking en el centro (7kn los 30 minutos).
Estamos muy cerca del casco antiguo y a las 14:00 ya hemos visitado los must; la catedral de San Esteban, la iglesia de San Marcos, la puerta de Piedra y la exposición permanente de Mestrovic sin tener que correr. Volvemos a la parte nueva utilizando el funicular y comemos en el 1er restaurante que encontramos y que resulta ser un acierto: farfalle con salmón y mascarpone, ñoquis con calamares, ensalada y una tarta de queso recomendada por un camarero graciosete.
Después de comer, vamos de tiendas poniendo especial interés en las marcas locales pero la variedad no es mucha y seguimos la ruta recomendada para la parte nueva y es una sucesión de museos y edificios nobles  (teatros, bibliotecas…) que recuerdan mucho a países centroeuropeos como Viena o Bulgaría por lo que en seguida nos vamos al hotel a descansar un poco.
Al atardecer, vamos de nuevo a la parte antigua para verlo de nuevo los puntos de interés de noche y para cenar en la calle más concurrida de la ciudad, atestada de cafeterías y restaurantes donde los locales charlan animadamente hasta la noche. Cenamos pasta con trufas, ensalada con verduras y pulpo al horno es la mejor mesa del 2ª piso del restaurante Anfora que se sitúa en el Top 3 de mejores comidas del viaje. Después seguimos buscando un sitio donde tomar una copa que no sea sentado y bailar un poco pero, como casi siempre, fracasamos y nos tenemos que conformar con tomar una copa tranquila en un bar lounge de un centro comercial muy cool.

Día 19: Día 9: ZAGREB -MARKASKA
Desayunamos muy bien en el hotel y nos dirigimos a Makarska, un viaje que por autopista y con un buen coche no debería llevar más de 3 horas pero que al SPARK le cuesta casi 5 pues pasar de 110 es una temeridad con un coche tan pequeño.
Localizamos fácilmente el apartamento en Markaska  y una vez atendidos por una simpática chica embarazada de su 2º hijo, vamos el piso que supera las expectativas que teníamos, especialmente el jacuzzi en la azotea. Como estamos sin comer, llenamos la panza con una bolsa de patatas y nos vamos a descansar del viaje a la playa para darnos lo que resultaría ser el último baño en el mar croata.
Volvemos al piso y vemos atardecer desde el jacuzzi, uno de los mejores momentos del viaje solo interrumpido por una consulta telefónica de compañeros de trabajo de Elena. Fuera del jacuzzi acamos el trabajo comenzado dentro y nos vamos al centro, una suerte de Torremolinos ruidoso donde los puestos de suvenir cutres y los restaurantes con cartas ilustradas con fotos, todo muy acorde para un público donde abundan ingleses y alemanes. Cenamos en el restaurante de un hotel un poquito más selecto pero sin ser prohibitivo; de ello, sale especialmente económico pues pedimos platos sencillos; pate de pescado, ensalada y pizza.
Revisamos los bares para tomar una copa y llegamos la discoteca emblemática de Makarska; el Deep Club, un lugar realmente digno de visitar pues está escavado en la roca, con vistas al mar y al puerto y con iluminación acogedora. La pena es que la música es muy disco y la pista está llena de chavalines ingleses muy enchufados y por ambas cosas, nos retiramos al apartamento.
Día 20: MARKASKA-CAVTAT
Compramos algo en el Tommy, super en los bajos del edificio y tras desayunar nos damos un baño en el jacuzzi. Antes de partir, nos damos un paseo por el centro con la intención de que Sergio adquiera unas havainas de recuerdo, un producto muy típico del país y de las cuales Elena ya tiene su par. Sin suerte, nos vamos para Dubrovnik a repetir el plato de grilled squids tan exquisito que nos tomamos el 1er día de viaje. Efectivamente siguen tan buenos pero dos raciones nos empachan para todo el día.
Un último paseo por la ciudad más magnífica del país tiene la casualidad de que podamos hacer la compra de unas havainas del 41-42 con descuento. En 10 minutos en coche nos encontramos en el hotel de Cavtat y tras el check-in, nos vamos a la playa pero está nublado y nos conformamos con ver aterdecer desde una roca, sin bañarnos.
Tras ducharnos, nos damos un paseo por el pueblo es muy coqueto pero que tiene una única estampa pues fuera del puerto, no tiene ningún interés especial. Todavía dirigiriendo los chipirones, cenamos un par de ensaladas, queso y un creppe de chocolate escuchando canciones croatas en vivo.
Día 21: CAVTAT-madrid
Tras desayunar, los planes del baño de en la piscina se truncan pues se levanta nublado y chispeando. Como no va a mayores, bajamos andando al pueblo para comprar algo de comer en el aeropuerto al que llegamos en cinco minutos en coche, lo justo para escuchar por última vez las dos canciones que más nos gustan del recopilatorio hecho específicamente para el viaje. El disgusto del fín se pronuncia cuando en la agencia de alquiler de coches nos indican que tenemos que pagar 180€ por el rozón que le hicimos al coche aparcádolo en la playa escondida de Hvar.
Croacia nos da la despedida llorando un torrente de lluvia aunque este gesto nos cueste un retraso en el vuelo pues el avión no puede aterrizar y lo derivan a Split. Esas horas muertas las llenamos, terminando las memorias de este viaje….y preparando el siguiente.
BONUS TRACK: A las 18:00, nos comentan que el avión ha llegado a Dubrovnik pero que los pilotos han superado las horas de vuelo así que debemos pasar la noche en el hotel más cercano que resulta ser uno de Cavtat, concretamente el Hepidaurus de la cadena Iberostar. La espera ha estado llena de anécdotas como la presencia de famosos en el vuelo (Emilio Arargón y amigos), una trupé de religiosos de pueblo o conflictos por los escasos asientos libres…Nada nos afecta pues Elena lee y yo me he conectado a Internet para limpiar correo.
El hotel está muy digno (especialmente las vistas desde el balcón) y la cena buffet es buena. Damos un paseo hasta el pueblo pero volvemos porque no hay ambiente para tomar una cerveza en las terrazas próximas y además porque se nota la llegada de septiembre y el ambiente es fresco.
Nos vamos a la cama a las 11:30 pues la día siguiente hay que madrugar
Dia 22: Catvat- Madrid
Con las poca ganas de desayunar propias de las 4:00 am, nos obligamos a comer algo y nos montamos en el autobús que ha preparado el aeropuerto. El check es lentísimo y las salida del vuelo se retrasa de las 06:00 a las 07:00.


Ahora sí, el viaje a Croacia se acabó.

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